Teoria Queer-ez haraindi: Pornoterrorismoa. (Gazteleraz)

By • Mar 15th, 2011 • Category: Albistekaria

Txalaparta argitaletxeak Diana J. Torresen Pornoterrorismo liburua argitaratu berri du. Teoria Queer delakoaz haraindi kokatzen den planteamendu berri batekin: pornoterrorismoa. Hizkuntza, hitzak, etab, motz gelditzen dira Diana J. Torres bartzelonako idazlearentzat. Ekintzaren erreibindikazio bat da liburu guztia. Harreman sexualetan eta genero kontuetan horixe baita, egilearen aburuz, kontuan hartu beharko genukeena: gure desioa eta ez kanpotik ezarritako etiketak.

Politikaz haraindi kokatzen den arren, edo politikaren kontra, liburu honek gogoeta baliagarriak egiten ditu politikarako. Iraultza sexuala feminismo klasikoaz gainetik baino ezingo da egin. Elkarrizketa interesgarria egileari egindakoa, hurrengo lerroetan. Ezbairik gabe, bai elkarrizketa zein liburua, irakurri beharrekoak.

 

-Txalaparta: “Yo me llamo marimacho, bollera, desviada, pervertida, delincuente, blasfema, fea, enferma”. Esa es tu propia descripción en el libro, pero, ¿quién y qué es Diana J. Torres?

Diana J. Torres: Si tuviera que describirme en pocas palabras creo que esas cuantas que suelto en el libro y que aquí citáis son exactas. Para complementarlo un poco se podría decir que soy madrileña, que me crié con unos padres ácratas y ateos, y que dedico la mayoría de mi tiempo a disfrutar de la vida y sus placeres y a destruir, en la medida de lo posible, todo aquello que me quiere impedir disfrutar de mi vida y sus placeres.

Que mis intereses políticos y artísticos siempre han deambulado por los derroteros del sexo, que cuando descubrí la teoría queer y sus proposiciones un mundo nuevo se abrió para mí.

Añadir a esa lista que también soy poeta, performer, escandalizadora, puta,  guerrera, disconforme, buena amiga, buena amante, buena compañera y persona de ideales.

Para más pistas: Soy acuario, ascendente acuario, sol, mercurio y marte también en acuario, es decir, acuario por los cuatro costados con todo lo que ello conlleva. Para los chinos soy un mono y en el eneagrama un 7 sexual absoluto.

-T.: Vas a publicar Pornoterrorismo en Txalaparta. La editorial terrorista por excelencia, según la prensa española, ubicada a su vez en un lugar con fama de follar bien poco. ¿Ya sabes dónde te metes?

-D. J. T.: Más o menos me lo espero, y me lo espero con una expectativa bien cachonda. Según mi amiga Itziar Ziga, efectivamente por vuestras tierras se folla poco y mal, y por eso precisamente creo que mi libro es un artefacto ideal para calentar entrepiernas allá. Pornoterrorismo está hablando de una revolución en la que lo primero que hay que liberar es la entrepierna. Ya no cuela el cuento ese de que follar y drogarse es contrarrevolucionario, lo que propongo es que la gran revolución nunca podrá ser si no se lucha desde cuerpos y géneros liberados.

Lo de que seáis la editorial terrorista por excelencia sólo hace que se me mojen las bragas un poco más. Finalmente, habéis sido lxs únicxs con gónadas suficientes como para publicar las burradas que escribo.

 

-T.: En el libro, cuentas como perdiste la virginidad a los 10 años con una estilográfica. A aquella tierna edad, tu madre te recomendó que tuvieras cuidado, desde entonces, ¿ya sabes lo qué te metes?

-D. J. T.: Lo cierto es que desde entonces me he metido muchas cosas, todas las que los extremos del tubo de carne que soy ha podido digerir. Lo único que he aprendido con esto del “meter” (metáforico y literal) es que lo que entra ha de provenir de un lugar afín o en el que se tiene confianza.

 

-Esta y otras historias que narras en Pornoterrorismo hacen que podamos considerar este trabajo como una biografía muy particular de tu modo de vida que afecta a la parcela de la intimidad y, sin embargo, frente a lo convencional, te empeñas en exhibirla y pregonarla. ¿A dónde quieres llegar con esta publicación? ¿Eres consciente de que tus reflexiones sobre algunos colectivos (feministas, gays, lesbianas) pueden resultar explosivas?

Una de las luchas políticas que reivindico con más propósito es la de hacer público lo privado, pues me parece un ejercicio profundamente necesario en una sociedad tan enferma como la nuestra, capaz de segregar a lo que llaman “intimidad” a un plano secundario de la estructura de poder. Cuestiones como la sexualidad y los géneros durante mucho tiempo han sido cosas de las que no había que hablar porque se daban por sentado. Una de las cosas a las que quiero llegar con mi libro es a demostrar que hay demasiadas cosas que nos enseñan a dar por sentado y que es  algo con lo que hay que tener cuidado, porque dar por sentado implica reproducir conductas programadas, sin reflexión, sin crítica.

Mis reflexiones sobre el movimiento feminista o GLTB [Gay-Lesbo-Trans-Bisex] se basan totalmente en mi experiencia personal, pues nunca he sido buena militante ni de uno ni de otro. Todo lo que tengo que decir sobre ello lo expreso desde una disconformidad y una autocrítica que creo son el germen de toda evolución o cambio en los movimientos sociales.

Si no estoy conforme con ciertos feminismos o políticas GLTB, la forma en la que muestro esa disconformidad será seguramente hiriente o molesta. Pero considero muy necesario que, tanto algunos feminismos, como los movimientos GLTB, escuchen lo que tenemos que decir las personas que queremos ir un poco más allá con todo esto y seguir avanzando por sendas diversas.

No sé si serán reflexiones explosivas o no, el caso es que me gustaría que se supiera que no todas las feministas queremos aliarnos con la institución, ni todas queremos la abolición de la prostitución ni la muerte de la pornografía, ni quedarnos ancladas en el sujeto político de “la mujer”. También que se sepa que muchxs militantes queer no acordamos con las políticas GLTB que vienen dictadas desde los ministerios, que el matrimonio gay nos la suda y que las personas que quieren ser “normales” y parecerse a “lxs heteros” no tienen nada que ver con nuestra lucha y nos resultan incluso contraproducentes.

 

-Todas estas vivencias son, además, una muestra clara y abierta de que desde hace tiempo optaste por ignorar las normas establecidas. Sin embargo, no vives al margen. ¿Cuáles son las propias normas de Diana J. Torres?

No vivo “al margen” porque 1) eso es una utopía anarquistoide que nunca me creí y 2) no creo que desde el margen se pueda llegar a cambiar nada, creo más en los virus dentro del sistema, donde son realmente efectivos.

Vivo dentro de una ciudad con unas normas estrictas que trato de saltarme siempre que puedo. Tampoco soy una kamikaze, creo que soy mucho más necesaria fuera que dentro de una cárcel.

Mis propias normas se podrían quizás resumir así:

Atender a los dictados de mi deseo y mi voluntad siempre que sus consecuencias no impliquen un riesgo de perder la libertad de ejercerlos.

Ir con la sinceridad (en la verdad ya no creo) y la honestidad por delante, siempre.

Llevar las ideas siempre a la acción, no dejarlas sólo en papel o pensamientos. La acción es lo más importante, la única forma de realizar nuestras pretensiones.

Amar a las personas aliadas y odiar a las enemigas. Tomar la fuerza de las alianzas y las micro-políticas de resistencia.

Compartir los conocimientos y experiencias con las personas afines y no dejar que la pereza o el egoísmo impidan ese intercambio.

 

-El prólogo, de Helen Torres, comienza “Un cuerpo desnudo. Una cresta que deja al descubierto los tatoos άλγος (dolor) y ηδονή (placer) a izquierda y derecha del cráneo”. Esta también es Diana J. Torres. Dolor y placer al mismo tiempo. El fisting, meterse un puño en la vagina o por el ano, por ejemplo. ¿Cuánto nos queda por explorar? ¿Cuánto nos queda por aprender?

Con el tema del sexo, más que explorar, se trata de un curro de restauración y arqueología. En realidad, la sexualidad es algo tan íntimo que cada persona debería saber dónde están sus carencias y sus inquietudes. El problema es que llevamos mucho tiempo pensando que la sexualidad es algo de lo que no debemos preocuparnos, y si lo hacemos ha de ser siempre una cosa privada, encubierta, prohibida, inconfesable.

Creo que nos queda mucho por desaprender. Y con esto me refiero a sacarnos toda la mierda que nos han puesto encima la Iglesia y la sociedad heteropatriarcal en torno a nuestro género y nuestra sexualidad. Un ejemplo de toda esta basura es que la mayoría de los biohombres del mundo se mueren sin haber descubierto su próstata y la mayoría de las mujeres sin haber descubierto su clítoris o su capacidad para eyacular. Todo eso no son cosas que se aprendan o se descubran, sino que hay que luchar por su visibilidad porque están cargadas de restricciones y estigmas.

-Entre las principales actividades que te permiten subsistir se encuentran las performances, en donde mezclas erotismo, porno y dosis de realidad. Afirmas que cuando estamos excitados es más fácil hacernos ver la realidad y por eso en tus espectáculos proyectas imágenes que encontramos en cualquier telediario. ¿Tiene Pornoterrorismo la estructura de uno de tus espectáculos: una mezcla de placer, pornografía, realidad, reflexión y denuncia?

Sí, podría decirse que el libro se parece a las performances ya que de las cosas que hablo en ellas son principalmente las mismas de las que hablo en el libro. Creo que la única diferencia que hay entre perfo y libro es el formato.

En las performances la poesía es el hilo conductor, en ellas incluyo los temas de la imagen y el sexo en vivo como puntos de apoyo fundamentales.

En el libro me he podido tomar la comodidad de hablar de lo que pienso desprendiéndome del lazo poético y el lazo escénico, lo que me ha permitido explicar las cosas de una forma más completa, concisa y relajada.

 

-Eres también una “Perra Horizontal”, una prostituta para mujeres. ¿Tan mal está la prostitución masculina que te ha llevado a abrirte, figuradamente, de piernas y a mostrarnos tal y como eres, tal y como piensas, tal y como sientes, tal y como eres a través de la literatura?

“Perrxs Horizontales” es un colectivo de prostitución queer, de modo que las cosas que ofrezco están dirigidas a cualquier persona, independientemente de su género. Lo de la prostitución para mujeres era una idea muy bonita pero bastante infructuosa y desesperante, porque parece que las mujeres no pagan por sexo. Por eso decidí redefinir el proyecto como una forma de prostitución algo diferente. Entre lxs perrxs horizontales tenemos desde un colega que ofrece servicios especiales con personas sordo-mudas o discapacitadas hasta la que se ofrece en sesiones de postporno o entrega su cuerpo al más sádico postor.

Como me decía hace poco un amigo, el proyecto es ofrecer servicios sexuales-circenses. Es decir, que somos bastante monstruitxs todxs y nos ofrecemos a personas que no sólo quieran echar un polvo sino compartir unos momentos con algo diferente a lo que podrían encontrarse en el mercado de la prostitución.

 

-Asimismo, como una perra, atada con un collar y una correa, y en actitud claramente provocadora, en una protesta feminista denunciaste que, contra lo que se coreaba y se sigue coreando, tú eres “puta y sumisa”. Y también afirmas en un capítulo que el feminismo, digamos clásico, no te incluye, no te sientes parte de él. ¿Por qué?

Es imposible sentirse parte de algo que te censura, te persigue, te limita. En los 70 muchas feministas (principalmente en Estados Unidos) se aliaron con la Iglesia y el fascismo para prohibir la pornografía porque les resultaba algo que denigraba a la mujer. Son las mismas que quieren abolir la prostitución por lo mismo, porque se piensan que todas las putas del mundo son esclavas del hombre. Las mismas que piensan que el sadomasoquismo es una reproducción de los patrones de la dominación masculina.

Yo soy practicante sadomasoquista, pornógrafa y prostituta, ¿cómo no podría sentirme incómoda con algo así? Para colmo he querido creerme lo de que los géneros son un absurdo creado por el sistema para tenernos controladxs, de modo que los feminismos excluyentes y que toman a la categoría “mujer” como sujeto y objeto de lucha, también me quedan bastante lejanos.

 

-Como alternativa a este feminismo propones el transfeminismo. ¿En qué consiste?

El transfeminismo para mí es una fase necesaria de la evolución del feminismo. Es algo que pone de manifiesto que las ideas han cambiado y también lo han hecho las luchas. Para mí el feminismo actual ha de ser más una lucha contra la opresión heteropatriarcal que una lucha por los derechos de “las mujeres”. Durante mucho tiempo el feminismo fue la lucha por los derechos de las mujeres. Ahora ya no ha de tratarse sólo de eso, sino que hay que establecer alianzas necesarias con el resto de colectivos perjudicados por el sistema y la violencia machista; no sólo las mujeres han sufrido sus desmanes, también el colectivo trans está en el punto de mira.

Para mí transfeminismo es un feminismo pro-sexo que toma la teoría queer, el postporno, la lucha de las putas y las personas trans como banderas.

De todas formas, esto es algo que parece que se está empezando a gestar más allá de las ideas y por ello deduzco que tardará un rato en poder ser algo fácilmente definible. Hay, de momento, muchos transfeminismos.

– “Proud of my sickness” (“orgullosa de mi enfermedad”) y “enjoy your sympton” (“goza tu síntoma”) podrían ser frases tuyas. ¿Contra el sistema y contra los estados que nos oprimen solo nos queda reapropiarnos de su lenguaje y reafirmarnos en sus clasificaciones?

Exacto. Una buena forma de encontrar alianzas es a través de los estigmas. Las personas que han sido etiquetadas como enfermas, desviadas, locas, putas, abyectas, puede que no tengan mucho en común en muchas cosas pero al menos en una sí, el enemigo principal es totalmente común. De modo que estas reapropiaciones de las etiquetas  son, por un lado, una venganza y, por otro, una seña de identidad y una forma de mantenernos unidxs lxs que luchamos por una misma cosa.

Lo de la reapropiación del lenguaje en sí no me va mucho, creo que el lenguaje es precisamente lo que es más necesario inventar. Reapropiación del léxico mayoritario colectivo sí, el lenguaje está para pervertirlo, modificarlo, convertirlo en otra cosa.

 

-“Terrorismo” y “porno” han sido dos palabras que has querido reivindicar como tuyas, has querido reapropiártelas para nosotros y nosotras. Por eso Pornoterrorismo es algo más que un título provocativo. Algo más que un concepto, que una palabra. ¿Qué es?

Claro que es algo más que una palabra, la palabra es en sí sólo algo que designa algo que necesitaba nombrarse de alguna forma. Pero la idea del pornoterrorismo se basa mucho más en la acción que en la palabra, de ahí que toda descripción del mismo sea siempre la descripción de una acción, de algo que se hace, de algo que sucede.

 

-Larga vida al pornoterrorismo… Ahora, ¿qué te queda por hacer?

Espero que mucho. Como artista y activista he decidido encaminarme por el camino de la sexualidad y los géneros y, desgraciadamente, en esto hay mucho que hacer todavía; estamos  muy lejos aún de los logros que el “pornoterrorismo” propone y persigue. Aún así, y quizás porque soy bastante anarquista e idealista en muchos sentidos, creo que dentro de unos años los géneros y el capitalismo se irán al garete, del mismo modo que en el siglo XIX se fue la idea de que las mujeres eran seres “incapaces” o que en el XVI la idea de que todo giraba en torno a la Tierra. Son cosas que requieren tiempo pero que por su evidencia lógica están destinadas a incorporarse a la Historia.

También sobre el campo de la performance y del arte queda mucho por hacer. Desde hace más o menos 30 años el arte sufre una despolitización que no ha hecho más que favorecer la concepción del arte como producto mercantil, dejando totalmente de lado el arte político o permitiendo que exista sólo en los márgenes. Eso ha de cambiar y creo que una buena forma de propiciarlo es mediante el arte de la performance, de la intervención y de la acción directa.

Jimenez Martinez (Tafalla, 1986). Filosofian lizentziaduna. Andoni Olariagarekin batera Modernitatearen Auziaz (2009. Donostia: Jakin) liburuaren egilea. Txalapartako editorea.
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