Pesca sin muerte ante la insoportable levedad del ser izquierdista español

By • Aug 2nd, 2017 • Category: Atal Berezia

Allá donde uno encuentre movimientos de liberación nacional en Europa encontrará igualmente a figuras progresistas y de izquierda que desde las propias naciones sin estado se re-alinean con las posiciones de la izquierda metropolitana favorable a la unidad del estado-nación — en lugar, por ejemplo, de aceptar y asumir el liderazgo de la izquierda independentista de su país con toda la naturalidad del mundo.   Tal es el caso en Euskal Herria tanto de Mikel Toral como de Pello Gutiérrez, quienes han escrito respectivamente Carta a mis amigos catalanes de izquierda, (7/07/17) y Del proces y las terras ignotas, (29/07/17) en la sección Vientos del norte del Diario.es/Norte.

Ante el pánico escénico que a ambos produce el proceso constituyente catalán, el policía político bueno Gutiérrez, que habla de ‘lio catalán’ (y olé!), también dice ‘compartir el aliento vitalista’ del policía político malo Toral. Si bien tal aliento vitalista, externalizado con brio discursivo cuasi-bolchevique, plis plas plis plas, se asemeja al de la trucha imprudente que acaba de morder la cucharilla:

“¿Qué se nos ha perdido a los de izquierdas en su diabólico juego?” se pregunta Toral, “¿qué tenemos que ganar en esa aventura?”

Y la verdad es que nada, puesto que ya habéis perdido. Pero después de tantos años ya cansa tener que seguir discutiendo en términos de pureza ideológica originaria. Cansa seguir atrapados en los tres clichés (no hay otro nombre) que Toral y Gutiérrez siguen presentando, después de todo este tiempo, como las verdaderas pruebas del algodón izquierdista. Pruebas que la izquierdas independentista nunca pasará porque los expertos examinadores de la izquierda unionista ya se han encargado, generación política tras generación, de que la bendita gracia revolucionaria solo les ilumine a ellos.

Es así que, sin rubor alguno, tienen a bien erigirse en valedores de la unidad frente a la fragmentación y ruptura que todo ‘nacionalismo’ fomenta; no encuentran mayores problemas en presentarse como los auténticos sabedores de las prioridades de la gente, del pueblo, y la clase trabajadora frente a las superfluas reivindicaciones separatistas de las que solo se beneficia la burguesía local; y se dicen portadores, en exclusiva, de los valores universalistas (libertad, iguadad, solidaridad…) frente al pernicioso particularismo (identitario) que el proceso independentista, en este caso concreto, catalán, alimenta irremediablemente.

Urge aquí desempaquetar algunas de las presuposiciones implícitas, o no dichas e incluso omitidas a posta, y que se esconden tras las declaraciones explícitas de Toral y Gutiérrez en sus ya desesperadas tentativas paternalistas por legitimar la imposición de los postulados de la izquierda unionista española. De nada nos sirven, por ejemplo, las críticas, retóricamente auto-inculpatorias que Gutiérrez lanza contra la ‘izquierda hegemónica’ o ‘izquierda mayoritaria’ pero tras la cual tanto él como Toral se escudan, si la omisión interesada del calificativo ‘española’ indica, ya de por sí, la amenaza latente de (intentar) imponer su hegemonia mayoritaria (o cuantitativa) sobre el independentismo, hegemónico y mayoritario, a su vez, en la izquierda vasca donde dicen militar.

Así las cosas no es de extrañar que su única motivación continúe siendo desacreditar las credenciales de izquierda del indenpendentismo, como ya lo hicieron antes, durante más de treinta años otros vascos ‘no-nacionalistas’ archiconocidos y originariamente de izquierdas y luego de centro y luego de derechas y luego de derechas-derechas, aunque siempre manteniendo encendida, eso sí, la grandiosa llama del sublime espíritu universalista concretado en la unidad de destino obligatorio que todos conocemos.

Nada nuevo, pues, en el horizonte de la nueva izquierda española minoritaria en Euskal Herria. Solo que ahora se nos quiere dar la imagen de que el debate avanza. Mientras que el policía político malo Toral nos viene con nuevas hornadas de bollos viejos…

(las patrias no han sido nunca nuestras prioridades [porque] nos educamos en el internacionalismo proletario […] Nuestra causa común no eran las patrias, la nuestra era la causa de los oprimidos del mundo, la causa de la izquierda)

… el policía político bueno Gutiérrez asiente primero educadamente con los soflamas de Toral:

Es necesaria y bien traída su contraposición entre los principios universalistas que constituyen el patrimonio ideológico de la izquierda y el particularismo que hoy protagoniza este episodio –el próces-,

… para luego puntualizar que

no coincid[e] en la sugerencia de que ocuparse de lo nacional sea un despiste para la izquierda, una preocupación […] extramuros del catálogo doctrinal de una izquierda que solo debería oficiar en graves asuntos universales […] La geografía de lo nacional, [es] un posible territorio fértil de emancipación de recorrido obligatorio para la izquierda.

¡Qué condescendencia! y ¡qué soberbia! ¿Cuándo os vais a hacer a la idea de que ya no ostentáis el monopolio sobre “la izquierda” o “sus principios universalistas”? ¿Cuándo vais a aceptar que, como en otras muchas partes del mundo, en la lucha socio-política particular y localizada que ahora se libra en Cataluña también se juega el destino del universo?Pero ¡qué va hombre! Ya lo reafirma Toral de forma contundente:

Nuestras preocupaciones eran, y creo que todavía son, otras: el derecho al trabajo, a la educación, a la sanidad, a la cultura, a la vivienda, a la igualdad de género, a una pensión digna […] la solidaridad con los que más lo necesitaban dentro y fuera de nuestras fronteras […] éstas son nuestras preocupaciones y nuestros verdaderos problemas, por los que hemos luchado y seguiremos luchando […] para denunciar las malas condiciones de trabajo, la precariedad laboral, el deterioro de la sanidad pública.

Y ya lo ratifica Gutiérrez de forma un poco más tecno-hipster:

Las identidades, las etnicidades, los nacionalismos son inherentes a las sociedades [aunque, por supuesto no tienen absolutamente nada que ver conmigo (presuposición no dicha)]. A los retos actuales se añaden ya otros como el concepto del trabajo; el poder de las tecnologías (la big-data, la inteligencia artificial, la robótica, la eugenesia…); el rescate ecológico; las migraciones humanas; el empoderamiento económico y cultural de las mujeres; el mundo viviendo en las ciudades; el envejecimiento y sus derivadas [temas en los que Gutiérrez se interesa profundamente porque es universalista y de izquierda y un ciudadano del mundo abierto al futuro y la innovación. Mientras que el ‘secesionismo separatista irredento’, auto-centrado y obtuso, solo busca medrar con minucias particularistas retrogradas” (presuposición no dicha).

Medrar y dividir. Sobre todo dividir, fracturar, fomentar la ruptura. Ese es el objetivo al que sus “amigos catalanes de izquierda” contribuyen y según Toral:

llevan a los catalanes no a la ruptura con el resto de los españoles (sic) sino a la ruptura entre ellos mismos [y] esto ya lo hemos vivido aquí [en Euskadi] cuando los nacionalismos […] se ponen al frente de la manifestación.

No-se-ñor. Al frente de la manifestacion se pone la izquierda avalada por 60 años de lucha y un análisis político de coyuntura y estratégico durante la llamada Transición Democrática que hasta Pablo Iglesias reconoció con envidia sana como agudo y certero antes de su particular ‘giro patriótico’ tras la formación de Podemos. Aquí nadie miente ni se inventa nada. Al frente de la manifestación se ponen, entre otros muchos, los herederos de aquella Unidad Popular legendaria que forman parte hoy de una izquierda amplia, hegemónica y mayoritaria en Euskal Herria.

El nacionalismo de doble rasero que subyace en posiciones de izquierda como las de Toral y Gutiérrez es, hoy por hoy, y a estas alturas de la partida, insultante. Gutiérrez también hace un poco de historia sobre la Transición y apunta a como:

Entre el férreo estado centralista y uniformizador de identidades del franquismo y la secesión de los independentistas (sic) optamos por un Estado de las Autonomías que protegiese la diversidad y facilitase la convivencia.

Pero seamos claros, porque más allá de su defensa retrospectiva y ritualizada de la diversidad y la convivencia, ciertamente conmovedora, para un viaje nacional de tan poco recorrido político (aguachirri para todos) tampoco hacía falta tanta mochila pseudo-leninista.

Como antes ahora, sigue cansando la constante repetición de la doble lógica nacionalista que continua informando el nuevo ensueño del progresismo español. Según este ensueño, se nos dice que el Estado de las Autonomías debe dar paso a un “Estado plurinacional” (federal) que refleje la realidad de España en tanto en cuanto “nación de naciones” para así:

explorar en su prometedora diversidad la posibilidad de hacer de la suma garantía de progreso y de cohesión (Gutiérrez).

Es una idea maravillosa. Solo que no hace falta rascar mucho bajo la superficie para cerciorarse de lo contrario, para cerciorarse que todo un batallón de Torales y Gutierrezes seguirán pretendiendo erigirse en los salvaguardas del progresismo cívico, abierto, urbano, universalista y cosmopolita a expensas del esos “independentistas irredentos” (Toral) y divisores dados siempre a las romerías étnicas en las verdes laderas bajo el campanario parroquial. El problema es, pero, que a pesar del encomiable espíritu neo-renacentista y enciclopédico de Toral, entre esos cejijuntos de boina enroscada con los que os deleitáis al caricaturizarnos en vuestros guateques progres, también los hay que saben un poco sobre la lógica aristotélica de la generalidad o universalidad múltiple;  y también un poco sobre la paradoja de Russell como correctivo de la teoría de los conjuntos de Cantor y según la cual el estado español sí podría pero ya no tiene por qué ser la unidad que garantice la cohesión o el bienestar de los ciudadanos de otras naciones. Desgraciadamente para vosotros, ya no estáis en posición de imponer el genérico España sobre el particular vasco o catalán porque hay otros conjuntos, como Europa, por decir, o globalización, por decir otro, que os impiden ser el único barbero del pueblo.

Ya sabemos que las izquierdas de orientación estatal profesáis una reluctancia cuasi-innata a aceptar lo que sigue, pero ahí va: los militantes de los movimientos de izquierda independentista no tenemos ninguna obligación de mostraos las credenciales que autentifiquen nuestro compromiso con la construcción de sociedades abiertas, democráticas, respetuosas con la diversidad y promotoras de la tolerancia, la paz y la convivencia.  Sois vosotros quienes debéis aceptar de una vez, en un ejercicio de humildad del que dudo seáis capaces, que, efectivamante, sí estamos dotados de la credenciales necesarias para construir nuestro propio estado independiente.

Con todo lo irónico, o contradictorio, que pueda parecer, aun me produce incluso esperanza el que nos toque vivir tiempos dados al consumo de productos y actividades desprovistas de sus propiedades malignas, de cervezas sin alcohol, de leche sin nata, y también de pesca sin muerte. Quiero pensar que todavía estáis a tiempo. Los anzuelos de la cucharilla tenían punta pero no (la viruta de la) muerte. Todavía estáis a tiempo de uníos y compartir el verdadero aliento vitalista que informa a las filas de la izquierda, como ya lo han hecho muchos y muchas del Partido Laborista en Escocia o del PSC y la antigua PSUC en Cataluña. No os preocupeis. No va a pasa nada. El mundo no va a parar de circular tras ‘la ruptura’ de España o el ‘break up’ de Gran Bretaña. Y no nos enzarcemos en futurologías apocalípticas. No sabemos si va a ser mejor o peor. Nosotros creemos que mejor. No os estamos pidiendo permiso. Pero estaría bien colaborar. Colaborar. No imponer — bajo la apariencia de lo contrario.

Imanol Galfarsoro

Enseña filosofía y sociología aplicada a las nuevas tecnologías en la Escuela de Diseño de la Universidad de Leeds.

Pregunta (clásica si las hay): ¿Son las redes sociales y las nuevas tecnologías en los campos de la IA, robótica, auto-moción etc instrumentos de control y comercio “en manos exclusivas de élites que crearán nuevas desigualdades y dominaciones”, como anticipa Gutiérrez, o crean nuevas oportunidades para la participación democrática?

Respuesta (sintomática): No confundas casas con con dragones.

Fotos: Christina’s World

Andrew Wyeth, 1948

Museum of Modern Art, NYC

Egg Tempera on Gessoed Panel

Bere ikasketak eta irakaslanak Frantzian, Londresen eta Renon burutu ondoren orain Leeds-eko uniberstitatean ari da Komunikabide eta Soziologia sailen artean multikulturalismoari buruz lanak egiten. Kultura eta identitate erbesteratuak (Nomadologua subalternoak) (Pamiela, 2005) eta Subordinazioaren Kontra (Pamiela, 2008) liburuen egile, Zizek Ikasketak-Nazioarteko Aldizkaria elkektronikoan (IJZS) itzulpen eta edizio lanetan dihardu, Ikasketa Subalterno kolektibotik sortutako Critical Stew proiektoaren kide da eta Lapiko Kritiko euskarazko sailaren suztatzaile.
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